CAPITULO I
Caminando distraída por el final de la Calle Inocencia número cualquiera, una vestimenta excitante se encargó de protagonizar el papel más inductor de todo el crepúsculo decadente.
Se trataba tan solo de un perfil fénix invocador de las pasiones y tentador de la mismísima tentación.
- Pero Fénix! No tardaste mucho en encaminar la recta finita de tu destino rumbo al laberinto donde las sensaciones resultan morbosamente agridulces
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