Niña senil
Fue una niña de cariño senil y cabellera cristalina,
Una niña con ropaje vejestorio y unas cuantas
décadas que sellaban ya su piel,
Dejó en la orilla prendido a su amor,
ni las olas ni el viento lo disiparán,
No será el azote del oleaje ni el desamparo
de la marea tan perpleja los que la hagan dudar.
Y ahí está ella, cubierta en pellizcos de arena y
a la par de la mar.
Sufriendo y lamentando la vana despedida
del navegante aún amado,
Y era aquella inocente cría la que
del navegante aún amado,
Y era aquella inocente cría la que
digiste que fui yo.
Fdo: Los versos de Laura